El universo está a mi favor, tus ojos me miran rosando mi ser, tengo fe de que tú estarás aquí conmigo, a mi lado, no solo para quererme sino también para unir tu corazón con el mío, los recuerdos que guardo de tu presencia me motivan a seguir, a tener una esperanza, ¿cómo no aferrarme a ti? si eres todo lo que he imaginado.
Desde aquel momento que te vi en la cafetería fue un destello de inconsistencias emocionales que me hicieron abrir los brazos de mi corazón, para recibirte con el más tierno susurro, tu no lo quisiste, pero yo insistí, ¿Por qué a veces no nos damos cuenta de lo que tenemos delante de nosotros?, sólo hay que agitar las manos en el aire y gritar; ¡aquí estoy, te he esperado, voltea tu rostro y mirémonos fijamente!
El conocerte ha sido el mejor regalo que la vida me ha dado, como si las energías hicieran un complot a mi favor, como si la ruleta de la divinidad me obsequiara el premio mayor, como si todos los caminos te guiaran a mí.
Hoy me levanté pensando en ti, en tus manos acariciándome, en tus rosados labios acercándose a los míos para fundirnos en un beso místico, y atemporal, en nuestra piel siendo suturada por la pasión en una realidad que hemos creado tu y yo, sin nadie más, solos en el espacio y en el tiempo.
Tantas veces me han dicho que el amor es una mentira, un objeto de la mercadotecnia que solo vende fantasmas del presente, pero al conocerte me doy cuenta de que mis pesadillas infundidas por la sociedad son hermosos sueños que se pueden transformar en realidad y que me llevan a creer que puedo ser feliz… contigo.
El solo ponerte en mis recuerdos estremecen mi existencia porque no puedo olvidar tu sonrisa cubierta de sinceridad que se convirtió en un aliciente de mis penas y reproches, como si fueran el antídoto de mi apatía.
Antes, la soledad era mi compañía, la que me acurrucaba en su regazo sin poner pretextos para solo estar ahí, en un silencio espiritual, pero ahora, ella deja de ser mi acompañante porque tu mano es la que me guía en el sendero de la fe.
Me has ofrecido tantas cosas que ni te imaginas; escuchar mis reproches, abrazar mis necesidades, esclarecer mis desasosiegos, debilitar mis miedos, arrancar de tajo mi frustración de no querer a alguien más fuera de mí.
Tengo que reconocer que el acercarme a ti me causaba terror y detenía mi respiración, el solo pensar que me ignorarías era un riesgo que debía correr y que valió la pena hasta el más mínimo instante, el encontrarnos cara a cara y ver tus ojos observándome fue el más nítido resplandor del amor, por poco te tiro el café; nos envolvimos en un vals interminable queriendo pasar hacia el otro lado, nuestra piel rosó y todo lo que existía en ese momento desapareció, el contacto de nuestros cuerpos me brindó la seguridad de que tu presencia quedaría guardada en mis recuerdos para convertirse en las alas de mi libertad emocional.
Sé que muchos no están de acuerdo en nuestra relación, que solo me harás daño, pero ¿Cómo se puede vivir sin recordar las hermosas cosas que la vida pone en tu camino? Tarde que temprano debía comprar el boleto a la felicidad o al menos reservarlo y tú me has dado eso y más, tu presencia vino a dar la magia que me convierte en otro ser, alguien con convicciones diferentes, con anhelos disfrazados de verdad.
Mi corazón se transformó en un castillo cimentado en concreto, la arena que sostenía mis emociones se fortaleció, solo era cuestión de que mis decisiones tuvieran la arquitectura perfecta para construir mi propio destino, y viniste a darme el valor para completar el “tú y yo”.
Me hacía falta valor para no sentir orgullo y poder hablarte, me hacía falta sinceridad para enfrentar mi realidad y saludarte, me hacía falta voz para darte los buenos días, pero ahora que nos hemos encontrado, me hace falta eternidad para admirarte.
No sabía que podía rezar y ahora lo hago para ti, no sabía que podía pelear ahora lo hago por ti, no sabía que podía soñar y ahora lo hago en ti, no sabía que podía volar y ahora lo hago hacia ti.
Solo fue un “buenos días” para que mi corazón se derritiera y mis nervios explotarán en pedazos de respuestas que no salían de mi boca, quería soltarlas, gritarlas, hasta escupirlas, pero mis labios no respondían, solo balbucee por un momento, y por fin, de todo lo inimaginable de mi vocabulario salió un simple “hola”, no podía creerlo, tantas veces que te había observado queriéndote hablar, tantas veces que había practicado ese momento y ahora que el universo se ponía a nuestro favor, la estela de los malditos nervios pasó frente a mí, opacando todo lo hermoso que te pude haber dicho, pero que me hayas contestado con la más tierna y robusta sonrisa convirtió cualquier galaxia en nada.
Desde ese momento sabía que eras la persona indicada, la que dejaría huella en mi mente y en mi corazón, la que me arrastraría a enfrentar el abismo de la soledad que solo ha causado estragos en mi forma de ver a todos e inclusive a mi familia.
Sé que todos tenemos en la vida motivos para vivir e inclusivo para morir, nos aferramos a nuestras propias convicciones y todos nuestros aciertos y desaciertos se convierten en la premisa de vida que nos ayuda a creer que estamos en el camino correcto y tú eres mi camino.
Sin saberlo y ni siquiera imaginarlo has creado en mí una necesidad de verte, escucharte, sentirte y estar contigo, pero tengo que conformarme con tu presencia, con esos pequeños momentos que el día me da, pareciera que el reloj está en contra mía, que camina extremadamente despacio, que no deja que las horas fluyan con su cauce natural para ir corriendo a la cafetería y encontrarte ahí, esperando a la persona que amas o quiero creer que amas.
Siempre imagino estar en la silla frente a ti, ser tu centro de atención, creer que a quien esperas es a mí y que me recibirás con tu rostro lleno de alegría y con un cariñoso y tierno beso, pero no es así, tengo que enfrentar la realidad y ser consciente que no soy yo a quien esperas.
Recuerdo muy bien el momento en que te vi por primera vez, estaba muy triste, miles de tormentas emocionales agitaban el mar de mis recuerdos y oscurecían mi existir, no sabía qué hacer, las cosas no me estaban saliendo bien, pero al verte entrar por esa puerta el tiempo se detuvo, pude observar cada detalle de ti, tu pelo, tus ojos, tu boca, hasta tus manos eran una armónica melodía que caminaba lentamente hacia dentro, mis pupilas se iluminaron, tu esencia se impregnó en mi e infundiste de inmediato un aliciente a mi agonía, no se explicar por qué de inmediato te convertiste en la salvación de mis desdenes, me otorgaste en un segundo lo que nadie ha hecho, te convertiste en mi motivación, en mi centro, en mi mística, en mi existir.
Todos me dicen que te quite de mi mente, que solo serás una imagen y que nunca llegarás a ser parte de mi vida, no pierdo la esperanza que alguna vez me hables, que toda tu atención sea hacia mí, que platiquemos hacia el alba hasta agotar cada recóndito secreto de nuestras vidas.
Pero sé que tengo que ser paciente y que el universo no solo esté a mi favor, sino que convierta estas ansias de ti en la nebulosa que formará el cosmos donde solo existamos los dos.

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